Socios
(*) La cantidad se actualiza periódicamente. Con la media actual de aportación por socio se necesitarían 110 socios para sostener el proyecto.
Ingresos recurrentes mensuales
(**) La cifra de ingresos recurrentes se actualizan periódicamente. Se necesitan en torno a 2075 € mensuales para poder sostener el proyecto en el contexto actual.
El antes y el después
El local, que fue óptica y joyería hace casi una década, estaba muy abandonado y se utilizaba como trastero. Gracias a la generosidad de los donantes hasta el momento, hemos podido cambiar los suelos, pintar, renovar las luminarias, el techo, la instalación eléctrica y reformar el aseo. También hemos podido cambiar las cristaleras del escaparate y la puerta.
Aún nos falta terminar de amueblarlo, pero ya está en funcionamiento.
Si puedes colaborar con nosotros para hacer realidad este centro, por favor, dona.

¿En qué estamos ahora?
Se cambiaron las persianas de cierre del local para una mayor seguridad.
Existe una sección de MOBILIARIO para facilitar la donación de muebles y recursos para equipar el centro.
El centro ya está en pleno funcionamiento. La red de apoyo ya está establecida y creciendo. Necesitamos que los actuales socios se mantengan y se unan más socios para poder mantener este servicio a medio y largo plazo.
El día a día del proyecto lo pasamos a la sección de Blog, y seguiremos informando directamente a los socios vía email a través del boletín mensual.
Si algún socio no tiene email o Internet o no lo usa, nos lo puede comunicar por teléfono o por el medio que prefiera y le enviaremos una carta con la información.

Vandalizados antes de abrir
El aborto es violencia. Por eso cuando se intenta abrir un centro para ayudar a la vida, el aborto y sus partidarios responden con lo único que conocen, la violencia. En este caso, manifestada a través de pintura roja.
Así quedó la fachada de Mujer y Vida el pasado día 24 de octubre de 2025, antes siquiera de abrir el centro. Durante la noche anterior alguien lanzó un bote de pintura roja y lo vació en la persiana.
El escaparate se cambió al mes siguiente, pero este acto puso de manifiesto quién es quién, y que la batalla por la vida sigue en medio del silencio y la indiferencia de la mayoría de ciudadanos.
Como corresponde, se puso la oportuna denuncia ante la Policía Nacional.
Vecinos y transeúntes comprobaron quiénes son los pacíficos y quiénes los violentos.