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Grave daño institucional

jueves, 1 octubre, 2026

El Ministerio de Sanidad ha sido el orgullo del llamado «estado de bienestar» español, una sanidad pública creada en los años 60 y que ha crecido en capacidad y coberturas durante el periodo constitucional del 78 hasta el día de hoy. El consenso político siempre consideró la Sanidad como una pieza clave de los servicios estatales españoles. 

La llegada de Mónica García al ministerio ha significado la negación misma de esos principios. Una ministra que oculta gravemente no sólo el sufrimiento y la aniquilación de los no nacidos, sino también el grave daño que el aborto causa a las mujeres que se someten a él, no merece dirigir esa institución. Su formación como médico anestesista hace aún más lacerante su intervención pública en favor del aborto.

Decir, como dice su campaña, que abortar o no abortar es «lo mismo» es como decir que el aborto es nada, inocuo y que no daña a nadie. ¿Por qué entonces lo llaman «drama»? ¿Por qué salen las mujeres de los abortorios apenas andando apoyadas en sus acompañantes, o vomitando o llorando? La señora ministra actúa en dirección contraria a la protección de la vida de los españoles. Demuestra una peligrosa ignorancia al negar el sufrimiento de los no nacidos cuando son destruidos por los instrumentos o productos químicos abortistas, aunque esto no sea, ni mucho menos, lo más grave del aborto provocado, que es su efecto mortal y el daño a la salud mental de la madre y el padre.

Se atreve a hablar de «evidencia científica», cuando la inmensa mayoría de los estudios dice exactamente lo contrario. Sus partidarios muestran un estudio llevado a cabo por personas ligadas a la industria del aborto, con evidente conflicto de intereses y después de haber mentido públicamente con anterioridad. Este estudio fue ampliamente rebatido e ignorado por la comunidad científica. La respuesta en redes sociales (el único espacio de libertad informativa existente dado el control gubernamental de los medios públicos y gran parte de los privados) ha sido abrumadora demostrando la falsedad de este supuesto estudio y señalando otros muchos que demuestran el sufrimiento del no nacido.

La actual portada de la web del ministerio alberga una promoción a bombo y platillo de esta campaña engañosa, de la única intervención clínica que no es médica y que causa la muerte de un ser humano. De entre las muchas cosas que podría hacer y promocionar el ministerio de la Sra. García (como atender a las enfermedades raras), han elegido promocionar sólo la muerte.

El fanatismo ideológico y el «todo por el poder» ha llegado a unos límites insoportables que dañan gravemente las instituciones, en especial a la Sanidad Pública. Nos preguntamos hasta cuándo y si se podrá reparar ese daño.